sábado, 8 de noviembre de 2014

Mi amiga chilota

Y se fue de un rato a otro, después de mucho anunciarlo…

Después de atesorar uno y otro lugar…

El norte era su destino, oriunda de Ovalle, cerca de frescos y suaves quesos de cabra, de nueces y almendras.

Y en la ciudad del sol y papayas, de mística y bonanzas, de poetizas y turismo, su nido armó.

A días de su partida y anda a saber tu porqué, tomo sus maletas y hacia el sur endilgó.

Fue el frío, viento, lluvia, y la dura vida sureña la que finalmente la embrujó.

Y allá, entre barcazas, islas y leyendas, definitivamente se instaló.


Nuestra buena amiga Irus, sin regreso partió.


Calbuco, tierra mágica, de misterio insondable, de brujos y encantos, de mariscos y salmones, de cuentos y largas noches, cautivaron a mi dulce amiga.

Hoy tengo una amiga chilota...

1 comentario:

Elizabeth dijo...

De vuelta a las letras, excelente!!